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Más allá de la clínica: redescubriendo el impacto social de la innovación farmacéutica

Más allá de la clínica: redescubriendo el impacto social de la innovación farmacéutica

El medicamento como motor de transformación social

En el corazón de Madrid, la Fundación Ortega Marañón se convirtió recientemente en el escenario de una reflexión profunda sobre el futuro de la sanidad. Bajo el nombre de proyecto “Visión”, una iniciativa conjunta entre Johnson & Johnson y Healthy Numbers, se presentó una ambiciosa colección de nueve cuadernos que buscan cambiar la narrativa tradicional sobre los fármacos. El encuentro no solo fue una rueda de prensa, sino un foro donde se defendió que el valor de un tratamiento no termina en la mejora de un síntoma, sino que comienza en la capacidad de devolverle al individuo su lugar en la sociedad.

Un diálogo entre expertos: ¿Qué se propuso?

El evento contó con la participación de voces clave que abordaron el medicamento desde ángulos tan diversos como la ética, la economía y la vivencia personal. Santiago Cervera, socio director de Healthy Numbers, explicó que la ambición de esta serie es ofrecer una “mirada de conjunto” sobre la contribución de la ciencia a la vida en común. Por su parte, David Beas, desde Johnson & Johnson, enfatizó la necesidad de ver la innovación no como un gasto corriente, sino como una inversión estratégica que ahorra recursos al sistema al evitar hospitalizaciones y bajas laborales.

La voz del paciente y el valor del tiempo

Uno de los momentos más impactantes del encuentro fue la intervención de Begoña Barragán, presidenta de GEPAC, quien puso palabras a lo que significa la innovación para quien padece una enfermedad. Barragán subrayó que lo “verdaderamente revolucionario” de los nuevos tratamientos es que permiten la continuidad de los proyectos vitales. Gracias a la evolución científica, diagnósticos que antes suponían una ruptura total con la vida laboral y familiar, hoy permiten a los pacientes mantener su autonomía y productividad durante décadas. Desde una perspectiva global, se recordó que entre el año 2000 y 2019, la esperanza de vida mundial aumentó 6,5 años, un hito atribuido en gran medida a los avances en salud pública y farmacología. En España, esta realidad es tangible: más de 170.000 personas se han beneficiado ya de participar en ensayos clínicos, situando al país a la vanguardia de la investigación.

Ciencia, complejidad y retorno social

El divulgador científico Luis Quevedo aportó la visión técnica sobre la enorme complejidad que reside detrás de cada comprimido o vial. Quevedo recordó que el desarrollo de un fármaco es un viaje de décadas marcado por la incertidumbre y una inversión masiva (cerca de 276.000 millones de dólares a nivel mundial en 2021). Sin embargo, este esfuerzo se traduce en resultados concretos: solo en 2023, se aprobaron 70 nuevos medicamentos, muchos de ellos destinados a enfermedades raras que antes carecían de esperanza. El mensaje final del encuentro fue claro: el valor social del medicamento es un derecho de ciudadanía. No se trata solo de añadir años a la vida, sino de asegurar que esos años se vivan con calidad, dignidad y plena integración en el tejido social que nos sostiene a todos.