General 2 min de lectura

Trasplante de progenitores hematopoyéticos: técnica, indicaciones y retos actuales

Trasplante de progenitores hematopoyéticos: técnica, indicaciones y retos actuales

En el marco del 20º Congreso de GEPAC, la Dra. Anna Sureda Balari, hematóloga del Instituto Catalán de Oncología (ICO) y presidenta de la Sociedad Europea de Trasplante (EBMT), detalló el estado actual de los trasplantes en España y Europa. Con más de 30 años de práctica clínica, la experta expuso cómo la especialidad ha transitado desde la extracción tradicional de médula ósea hacia el uso mayoritario de células obtenidas de sangre periférica.

Evolución de las fuentes de progenitores La nomenclatura ha evolucionado de “trasplante de médula” a trasplante de progenitores hematopoyéticos, debido a la diversificación de las fuentes celulares. En la actualidad, el 100% de los trasplantes realizados hace tres décadas se obtenían mediante punciones en quirófano bajo anestesia. Hoy, la técnica predominante es la aféresis de sangre periférica, un procedimiento ambulatorio donde una máquina separa las células madre y devuelve el resto de la sangre al paciente o donante. Esta técnica permite una recuperación hematológica más rápida -aproximadamente 14 días frente a los 21 de la médula ósea-, aunque presenta un mayor riesgo de enfermedad de injerto contra huésped debido a la carga de linfocitos.

Tipos de trasplante y compatibilidad La Dra. Sureda clasificó los procedimientos en dos categorías principales:

  • Autólogo: Las células provienen del propio paciente. Es el estándar en enfermedades como el mieloma múltiple (más del 50% de las indicaciones) y ciertos linfomas.
  • Alogénico: Las células proceden de un donante compatible. Se utiliza principalmente en leucemias agudas y síndromes mielodisplásicos. Respecto a la compatibilidad, el sistema HLA es determinante. Mientras que los hermanos tienen mayor probabilidad de ser compatibles (25%), el descenso en la natalidad ha impulsado el uso de donantes haploidénticos (padres o hijos que comparten el 50% de la carga genética) y bancos internacionales de donantes no emparentados como el registro REDMO en España.

El proceso clínico: del acondicionamiento al “Día Cero” El tratamiento se divide en fases críticas. El acondicionamiento consiste en la administración de quimioterapia (como el melfalán o el esquema BEAM) o radioterapia con el fin de eliminar la enfermedad residual y dejar espacio en la médula. El Día Cero marca la infusión de los progenitores por vía intravenosa. A partir de este punto, el seguimiento se centra en la prevención de toxicidades:

  1. Infecciones: Especialmente bacterianas, fúngicas (como el aspergillus) y víricas (citomegalovirus), debido al estado de inmunosupresión.
  2. Enfermedad de Injerto contra Huésped (EICH): Complicación específica del trasplante alogénico donde los linfocitos del donante atacan los tejidos del receptor, principalmente la piel, el tubo digestivo y el hígado.

Perspectiva del sector La Dra. Sureda señaló que, aunque la mortalidad del trasplante autólogo es inferior al 5%, el alogénico se sitúa entre el 10% y el 15%, dependiendo de la patología y el estado del paciente. Finalmente, anunció que el próximo Congreso Europeo de Trasplante (EBMT) se celebrará en marzo en Madrid, incluyendo una jornada específica para pacientes con traducción simultánea. Enlaces oficiales: https://www.youtube.com/watch?v=1bepzogaoP8

Imagen adicional de Trasplante de progenitores hematopoyéticos: técnica, indicaciones y retos actuales