En el marco de una sesión informativa de GEPAC, la Dra. María Victoria Mateos, hematóloga con trayectoria en el complejo asistencial de Salamanca, expuso los avances técnicos que han redefinido el pronóstico del mieloma múltiple. La conferencia se centró en la transición desde los tratamientos clásicos hacia una era de inmunoterapia personalizada, subrayando que el conocimiento biológico de la célula plasmática ha permitido desarrollar estrategias para cronificar y, en ciertos perfiles, buscar la erradicación de la enfermedad.
Biología y manifestaciones del mieloma El mieloma múltiple se origina cuando una célula plasmática normal de la médula ósea se transforma en tumoral, proliferando de manera incontrolada y produciendo un componente monoclonal. Esta patología se manifiesta principalmente a través de la anemia y el cansancio, presentes en más del 80% de los casos, así como mediante lesiones óseas y dolor invalidante causado por la rotura o aplastamiento de vértebras. El diagnóstico puede realizarse en fases asintomáticas mediante la detección del componente monoclonal en análisis de rutina, lo que permite iniciar estudios antes de que aparezcan daños orgánicos.
Nuevas estrategias terapéuticas: CAR-T y biespecíficos La innovación en el tratamiento se fundamenta en el uso del sistema inmunitario del propio paciente para combatir el tumor. La doctora detalló tres modalidades principales:
- Terapias CAR-T: Consisten en modificar genéticamente los linfocitos T para que reconozcan y destruyan las células tumorales, permitiendo en algunos casos que pacientes en fases avanzadas permanezcan libres de enfermedad durante años.
- Anticuerpos biespecíficos: Actúan como “puentes” biológicos que enganchan al linfocito T y lo dirigen hacia el nicho tumoral para activarlo contra el mieloma.
- Anticuerpos conjugados: Proteínas que se unen a la célula tumoral para liberar directamente una sustancia tóxica en su interior.
El camino hacia la curación funcional Un objetivo central de la investigación actual es la “curación operacional”, que implica mantener al paciente sin evidencia de enfermedad y sin necesidad de tratamiento continuo. Para ello, el uso de la enfermedad mínima residual se consolida como el mejor marcador de respuesta, permitiendo detectar una célula maligna entre un millón de células normales con una alta seguridad diagnóstica. En España, la investigación clínica también explora el tratamiento precoz en mielomas quiescentes de alto riesgo para evitar que la enfermedad llegue a desarrollarse.
Humanización y entorno asistencial La Dra. Mateos enfatizó que el paciente debe ser el centro de cualquier estrategia, priorizando la reducción de efectos adversos y la comodidad del tratamiento. Se destacaron iniciativas como la hospitalización a domicilio para la administración de terapias complejas, lo que reduce el impacto emocional del ambiente hospitalario. Asimismo, se subrayó que el sistema público de salud en España garantiza el acceso equitativo a la innovación financiada para todos los pacientes, independientemente de su situación socioeconómica.
Enlaces oficiales: https://www.youtube.com/watch?v=oOL6CJ6f9Rw
